miércoles, 6 de julio de 2011

La amoo

     Me separé de entre sus piernas, ella me miró extrañada y se incorporó un poco.
     -No puedo-dije.-¿Podrías marcharte?.- Me puse los boxers y mientras ella buscaba de entre las sábanas sus ropas, me escabullí en silencio hacia el baño. Pasaron unos minutos cuando oí una puerta cerrarse y después, silencio.
    Solo en casa. Con mis recuerdos, con mis doloros recuerdos, su pelo oro centellante, su risa...
  
    Al día siguiente, me levanté y calcé las zapatilas de casa, cómodas y reconfortantes. Estaba en la cocina buscando algo que comer pues mis padres se habían ido a la playa, de nuevo para disfrutar del sol.
   Un trimbre me hizo dar un respingo. De nuevo, entre mis recuerdos, me había pillado el presente. Bajé lentamente las escaleras y abrí la puerta.
   Estaba la chica de ayer, un poco mayor para mí, con una sonrisa incómoda, alta y guapa.
   -¿Puedo?
   -Claro, entra.-Me aparté de la entrada y le cedí el paso. Cuando pasó por mi lado, rozó su mano con mi muslo, eso hizo que sintiera un escalofrío, pero me contuve.
    Ella entonces, cuando la puerta se cerró con un ruido seco, me agarró la mano con firmeza y me condujo hasta el jardín de la casa, era interior por suerte porque si no, no se hubiera producido lo que se iba a pasar, ella me soltó en el mismo límite donde las baldosas se confunden con el verde césped, y con naturalidad se desnudó. Se metió en el agua de la piscina (en el centro del jardín), y nadó un par de brazadas...
    La seguí e hice lo propio. Me acerqué a ella por detrás y la besé en el cuello, en la espalda... pero nada me excitaba.
    De repente un reflejo rubio visualicé en mi mente. Mierda. Me estaba volviendo loco por ella, por Rubia, por mi amor imposible...
    Ella notó algo en mi mirada y me sacó de la piscina. Nos sentamos en uno de los sofás de mimbre lleno de cojines que mi madre había dispuesto por todos los rincones del jardín.
    Ella, empezó a hablar, agitando de vez en cuando su larga cabellera castaña y sonriéndome. Al final después me decidí, le hable de todo lo que sentía, todo lo que me atormentaba desde hacía varios días...
    -¡Entonces era eso!-exclamó y pasó sus brazos por mi cuello.
    Entonces surgió, como una bomba, y la hice tumbarla con brusquedad en el sofá y... lo hicimos.
    Ella me acarició al terminar...
    -Te gusta mucho ella, ¿eh?
    -Si, no solo me gusta...
                                  La amo.

3 comentarios:

  1. siempre dejandome sin aliento :) me encanta lo que escribes funny de veras es muy bonito
    besos

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  2. Es bonito en sí, pero que lo haga con una chica mientras pienas en la otra... oh señor! xDDD Pero la verdad es que me ha gustado mucho, porque es practicamente lo que le pasa a cualquier ser humano. Es la teoría de que un clavo saca otro clavo.

    Besooos

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  3. Holaaa Holaa :)
    ooo
    me encantoo
    esee mini relatoo!!
    valeee!!
    te invitoo
    voy a empezar un nuevo blog de relatos cortos y quiero tener uno tuyo alli!!
    te parece??
    uno escrito por ti
    que nadie mas haya vistoo
    asii muchas chicas conoceran tu manera de escribir tu blog etc :)
    si te parece dejame un comment en mi blog
    o un Annie-box :)
    Bsos

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