jueves, 9 de junio de 2011

Maldita Alma.

Hundí el cuchillo en esa sombra que me atormentaba tanto. "NO" escuhé junto a mí. Era Gabriel.

La sangre caía y me salpicaba, sonreí y tiré del cuerpo para ver su identidad.

Me quedé helada. Era yo.

Ella casi muerta, me sonrió tristemente y cerró los ojos para siempre.
Solté el cadáver y me volví hacia Gabriel que nos observaba aterrorizado.
Tenía lágrimas en la cara y sus ojos azules ya no me reconocía. Susurraba mi nombre y ya no me miraba.

Me había matado, esa sombra era la parte de mi alma que nunca quise reconocer, que quise matar y destruir, que quise olvidar y expulsarlo de mis entrañas. Pero demasiado tarde comprendí que esa parte que odiaba era parte de mi misma y que no podía cambiar por el simple hecho de que había nacido así.

Me dí la vuelta, la muerta había desaparecido en su lugar estaba la otra sombra osea yo. O parte del YO. Gabriel se acercó lentamente al lugar donde había estado la sombra y se sentó allí y miró a su alrededor.
Me acerqué e intenté abrazarlo para consolarlo.
Mi mano trapasó su cuerpo.

Abrí los ojos como platos y me dí cuenta de lo que había perdido, él era el único que había aceptado lo que era, que había amado a las dos YO y que ahora le había roto el corazón junto al mío.
Y me odié, le dí la espalda. Salí por la ventana, ya no tenía miedo a hacerme daño pues, era solamente una sombra condenada a vagar por el mundo. En efecto cuando caí suavemente sobre el suelo no me hice daño alguno, alce la mirada hacía la ventana y rápida como el viento me encaminé por el ancho mundo.

Había más como yo, seres humanos que no se aceptaron lo que era y que habían "muerto" si esto se le puede decir muerte. Todos ellos sombras.
Comprendí, somos fantasmas. Fantasmas. Transaparentes a las vista de los mortales aunque algunos podían sentirnos.

Entonces ví a Mar, su dorada cabellera se encontraba cubierta de un velo negro, un vestido raso oscuro cubría su cuerpo y su piel pálida. Lágrimas acompañaban tristemente sus ojos como el cielo y su mano portaba una hermosa flor blanca: una rosa. Mi flor favorita. Sonreí amargamente. La muchacha se agachó hacia un ataúd vacío y dejó la rosa ahí.
Había pasado ya varios días.El tiempo era rápido a aquellos que no envejecían.

Gabriel cojió la mano de Mar y la acompañó hacia su coche tirado por varios caballos,en esa ocasió negros que piafaban nerviosos.
Me sentí celosa y al ver que también el muchacho subía tras ella seguí el vehículo.

Pararon en la mansión de Mar en el que vivía sola, pintando o montando en caballo. Recordaba vagamente que algunas tardes las pasábamos en su jardín tomando el sol.
Gabriel y Mar salieron del coche, él la abrazó por detrás y entraron en la vivienda. En ella, Mar le besó tiernamente.

Me llenó de rabia e intenté golpearlos pero solamente conseguía atravesarlos. Frustrada me dejé caer y con la cabeza entre las rodillas intenté llorar.

Salí de esa casa que ahora me dejaba un mal sabor de boca.
Maldije a mis adentros mi destino e intenté herirme pero no lo conseguía... Entonces oí un ruido que me sonaba familiar pero que a la vez me aterraba.

Era una especie de serpiente gigante, de oscuro color, su iris era rojo brillante y de vez en vez sacaba una lengua bífida. Me asusté al darme cuenta de que me miraba fijamente. Se transformó poco a poco en una persona aunque dos alas negras prendían de su espalda.
-Veo que no estas contenta. ¿No era lo que querías? ¿No te has despedido de tus defectos?

-¿Quién eres?-pregunté como contestación.
-Tu salvación y tu mayor desgracia.
-¿Me puedes ayudar?
-¿Qué deseas?
-Vengarme.-dije rabiosa. Sonrió, maliciosamente, miró hacia un lado.
-¿Estas segura?
-Si
-Entonces serás material, me explico, ya no seras etérea para la gente mortal; te armaré de fuerza más poderosa que cualquier espada o hierro; tendrás la velocidad del viento; vivirás infinitos años; seras perfecta porque te quitaste de tus defectos antes de ser sombra;-sonrió abiertamente, me miró.-Pero tiene sus problemas, como todas las cosas.-hizo una pausa.
-¿Cuáles?
-Te alimentarás de sangre.-guardó silencio teatralmente y evaulandome mi expresión petrificada. Sonrió.-No podrás estar mucho tiempo bajo el sol y cuidado con los objeto de Dios.
-Acepto.
-¿En serio?
-Sí
-Llevo mucho tiempo esperando.-sonrió de una manera que me resultó desagradable, me dí la vuelta y sentí como me volvía visible, como empezaba una sed ardiente y grande en mi gargante y apenas escuché lo que dijo el ser.-Envenarás el alma de inocentes.-Cuando me dí la vuelta él ya no estaba.




Solo tenía una imagen en mi mente: Mar dándole un beso a Gabriel. Sonreí y unos dientes ganchudos perfilaron mi sonrisa. Solté una carcajada.
Empecé a correr, era increíblemente rápida y llegué a la mansión de mi antigua amiga en un par de segundos. Subí por la pared.
Ahí estaban, Mar en camisón y Gabriel en una camisa blanca dormidos una cama cubierta de dosel. Entré en la estancia y sin poder reisistir la tentación agarré a Mar y la saqué de los fornidos brazos del chico.

-¿Quién...?-me miró a los ojos. Le mordí con fuerza la garganta y la desangré bebiéndome en unos minutos toda la sangre. Gabriel estaba delante de nosotras petrificado y aterrorizado. Me encaminé hacia él y lo cojí por el cuello para quebrarlo pero su voz me desconcertó.

-¿Alma?-pero ya era demasiado tarde, un crujido desagradable se oyó desde su cuello. En ese mismo momento él se fue para siempre.
Entonces me dí cuenta de lo que había hecho. Los cuerpos yacían uno contra el otro, pálidos. Y me dí cuenta del significado de las palabras del endemoniado personaje. "-¿Quién eres?- -Tu salvación y tu mayor desgracia.-" recordé.

Otra vez había perdido a Gabriel, otra vez. Me golpeé pero el daño no era lo suficiente grande. Lágrimas de sangre caían de mi rostro porque era lo único líquido de mi cuerpo. Recogí los cuerpos y soportando el hedor de la sangre que me tentaba a chuparla, bajé al jardín y allí los enterré.
Cavé mi propia tumba en la tierra y me enterré. Nunca más despertaré, me dije. He sido un error de la naturaleza desde que nací.

Me mecí en un largo letardo que duraría hasta el fin de los tiempos.

1 comentario:

  1. me ah reencantado aunq no lo creeas creo q veras algo parecido :s es q escribi algo asi para un corto q tnia q enviar a un blogger y lo envie justo ayr en la noche :(...
    pero fuera d eso me reencanto demasiado bueno
    besoos

    ResponderEliminar