martes, 14 de junio de 2011

Frío (capitulo 1)

La calle esta nevada, en medio estoy yo tumbada, como un ángel caído del cielo ahora gris y aburrido. Llevo unas botas de agua con la bandera de Inglaterra estampada en ellas, una bonita cazadora marrón con una capucha que cubría mi largo y ondulado pelo rubio.
Inspiro y expulso el aire comprimido lentamente y abro los ojos, unos ojos azules y fijo la vista en la muñeca, un reloj de muñeca marca las ocho y diez.
Suspiro y me levanto, recojo la mochila roja Rebook del suelo nevado y me encamino hacia el instituto. Un gran edificio blanco con varias banderas del pueblo cuelga de la baranda del balcón principal del instituto.
Entro en la sala princiapl del instituto, ahí está, mi corazón se me encoge de angustia, suelto un débil gemido. Alto y musculoso, guapo y ojos oscuros. Me miran por un instante y después se cuelga de su nueva novia, Kitty, tan hermosa...
Giro la cabeza con tristeza y entro en clase, la mayoría de las chicas que componen la clase empiezan a saludarme, después de varias sonrisas forzadas y besos en las mejillas, por fin me siento en mi pupitre cerca de una amplia ventana en el que se puede divisar un frío jardín cubierto de nieve blanca.
Pronto interrumpen mis pensamientos melancólicos, es Flo, mi mejor amiga. Después de un gran abrazo lleno de los más cálidos sentimientos me pregunta: "¿Qué tal?"
-Bien.-miento. Flo, parece detectar la mentira pero no insiste.
-¿Quieres venir a ver una peli en el centro?
-Gracias, Flo. Pero no me apetece, tengo que hacer el trabajo de Biología.
-Pero, si lo terminaste ayer.
-¡Qué va! Más me gustaría a mí...-me miró por un istante más y después se giro para entablar conversación con alguien más social que yo. En efecto había hecho el trabajo ayer en casa de Flo.
La mañana me lo pasé intentando entender las ecuaciones... pero mi cerebro estaba bloqueado. Solo pensaba en él.

Llegué a mi casa puntual como siempre, mi hermana Luci todavía no había venido. Me encaminé a mi habitación dejando la mochila en un rincón de la entrada.
Me tumbé en la cama y antes de dormirme me recordé que tenía que hacer unos ejercicios de Historia...
Mi sueño, él, sus abrazos, nuestro úlitimo beso, nuestroa última cita... Sentí algo húmedo caer por mi rostro... abrí los ojos. El techo fue lo primero que ví. Me levanté poco a poco de la cama blanda y cálida.
Me dirigí apresuradamente al servicio donde me peiné con rapidez, me puse de nuevo el abrigo y con la carpeta del instituto andé rápidamente hacia la pequeña biblioteca del centro.
Al entrar una mujer de unos cincuenta y pocos años me saludó sonriente, y me guió hacia una mesa en la que ocuapaba ya un chico que inclinaba la cabeza hacia un grueso volumen de aspecto aburrido.
-Y cualquier cosa estoy en la sala pricipal.-dijo por último la bibliotecaria. Sonreí educadamente y me senté.
Abrí sin ningunas ganas la carpeta donde extraje un folio donde estaban escritas preguntas sobre la época del barroco.
Empecé a contestarlas sin ningún interés y ya iba por la antepenúltima pregunta cuando alcé la vista hacia el chico que sin ningún reparo me observaba.
-¿Sí?-arqueé la ceja.-¿Tienes algún problema?
-No...-bajó la cabeza al tiempo que la mía.-Esto... si.-Le dirigí una mirada dura y con desgana le pregunté.
-¿Cuál?
-Bueno no entiendo porque estas con esa cara tan agria. Eres una chica muy guapa.
-Y tú un idiota, ¿sabes? Ahora si me permites quisiera terminar los ejercicios.-Bajé de nuevo la cabeza e intenté de nuevo concentrarme pero esos ojos verdes que me miraban fijamente me desconcentraba. Aparté los deberes y le miré directamente a los ojos.

Esos ojos sonreían, y me sentía recofortada sin saber por qué, poco a poco mi mirada se derritió ante la intensa mirada de ese misterioso chico de chispeantes ojos.

Al final, rompímos a reír. Nuestras risas fueron tales, que la bibliotecaria se acercó a nuestra mesa con el ceño fruncido y nos pidió que nos callaramos.
Cuando se fue, él fue el primero en hablar:
-¿Te apetece una merienda en Breakfast?.-me lo pensé un instante.
-Sí, claro.-contesté
-Por cierto, ¿Tú nombre?
-Vanessa, mejor Vane.
-Encantado.-un apretón de manos.-Yo soy Lucas.-Sonrió.

Pasé una tarde memorable, divertida. Nuestras miradas se encontraron esa tarde millones de veces, sus ojos verdes chispeantes, divertidos; con los míos azules, tan intensos como el agua del mar...

Pero todavía no había olvidado esos ojos oscuros que me miraron alguna vez con ese amor que ahora echaba en falta...

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