miércoles, 15 de junio de 2011

Calor (capítulo 2)

Me despertó un ruido molesto procedente de mi móvil. Un mensaje.
"Espero que te lo hubieras pasado bien, junto a mí. Yo me lo pasé como nunca, fue una tarde llena de colores donde tú eras gris y con una sonrisa de color naranja te mezclé conseguí algo de color, después dos sonrisas verdes...¡Más color! Espero quedar pronto contigo. Un beso, Lucas."
Sonreí, un calor que hacía mucho que no había sentido empezó recorrer por todo mi cuerpo frío como la escarcha.
Dejé el móvil de nuevo en la mesilla y recogí unos vaqueros, camiseta y mi neceser, me dirigí al baño a darme una ducha.
Allí, Luci, se maquillaba con gran esmero.
-Buenos días.-le sonreí.-Luci, yo te recomendaría no usar tanto maquillaje es menos ecnómico y encima pareces una cualquiera.-Me miró extrañada.
-¿Me lo podrías arreglar, Vane?
-Claro.-dejé mis cosas encima de la tapa del váter, y comencé a arreglar un poco la pintura que se había echado mi hermana en su rostro.-¿qué te parece?
-¡Genial! Gracias Vane.-se miró en el espejo extasiada. Hacía mucho que no hablamos,exactamente desde hace dos meses. Hace dos meses me había vuelto insociable. Sonreí, no valía recordar el pasado, lo que pasó pasó.
Sin saber por qué abracé a mi hermana, se mostró al principio sorprendida y recelosa pero pronto me estrechó entre sus brazos y me preguntó:
-¿Qué ha pasado?
-No lo sé, Lu. Me siento extraña.-nos sumimos en un silencio en el que, entre los brazos, grité en silencio la angustia que sentía y me consoló como nunca ese abrazo.-Luci, me voy a duchar, ¿si?
-De acuerdo.-salió con un flú flú de su rojizo pelo largo.

Desayuné sin prisas, mi madre una señora pelirroja igual que mi hermana, vestía con una bata azul con flores estampadas horroroso, hablaba con Luci. Mi padre al igual que yo rubio, tomaba un café sin prisas.

Mi hermana y yo nos encaminamos hacia el instituto. La mañana se me tornó aburrida, pero al fin pude concentrarme en las ecuaciones.

Al salir del edificio, una chica menuda se me acercó con timidez y me entregó un papel.
-De Lucas.-se fue corriendo sin dejarme que se lo agradeciera. Abrí el papel:
"Hola, espero que no te hayas olvidado de mí. Si te dejan, por favor te invito a comer en Le Château Bleu, a la vuelta de la esquina de tu instituto. Lucas."
Mis padres nunca se encontraban en casa a la hora de comer, ni a la hora de cenar, así que en cinco minutos llegué allí.
Lucas estaban delante del local con una amplía sudadera azul, las manos en el bolsillo miraba la calle despreocupadamente, sonrió al verme. Suspiré.
-Hola. Pensé que no ibas a venir.
-Estaba pensando en no venir.-dije burlona.-Pero ya ves, no tenía nada que hacer.-Nos reímos.
-Bien te rapto toda la tarde, ¿si?
-Como quieras.
Me agarró de la mano y entramos en Le Château Bleu donde flotaba un delicioso aroma a comida francesa.
Mientras que comíamos, él no paraba de hablar. Algunas veces dejaba de hablar para mirarme fijamente como la primera vez que me vió. Nos sonreíamos cómplices.
-Abre la boca.-Lucas levantaba el tenedor en mi dirección, comí su contenido. Mmmm queso fundido con carne.
-¡Qué rico!
-¿Verdad?

Más tarde nos encaminábamos a mi casa.
-¿Seguro qué tus padres no están?
-Casi nunca están, vuelven más o menos a las diez, diez y media. No te preocupes.
Llegámos y entramos.
-¿Te apetece algún refresco? Tengo cocacola, fanta, zumo...
-Una cocacola
-Ok.-nos dirigimos a la cocina donde abrí la nevera y cogí dos cocacolas.Después fuimos a mi cuarto. Encendí la música. Él se sentó en la cama y yo en la silla giratoria del escritorio.
Nos sonreímos nerviosos.
-Bueno...-trató de empezar de hablar. Enmudeció.
Cuando me dí cuenta, se acercaba poco a poco, un poco vacilante me tomó el rostro y suavemente posó sus labios en los míos.

Y me sentí...completa.

Lo abracé.

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