martes, 10 de mayo de 2011

¿Amarte?

¿Cómo poder amar a una persona? ¿Cómo obligar a tu corazón a sentir cosas que no siente?
De rabia lloraba, las ardientes lágrimas caían sobre la tela de mi almohada y poco a poco bajaban hacía el colchón.
Y me dí cuenta poco a poco, no puedes amar si tu corazón no lo siente, si no estas a gusto con esa persona debes de abandonarla y debes de decir adiós cuanto antes porque estas perdiendo tiempo...
Entonces cojo el teléfono y marcó su número. Quedo con él, a las ocho donde siempre.
Me planto delante de mi armario y giro la cabeza hacia mi reloj de pared, las siete y media, y todavía no se ni lo que decir, examino lo que tengo, finalmente saco un vestido de verano negro con una triste flor blanca estampada en una de sus esquinas... Ideal para una despedida, para el funeral de nuestro amor imaginario, y de mi impotencia por no poder amarte...
Cuando llego allí, tú ya has llegado, vistes tan guapo como siempre: una camisa morada clara, vaqueros negros y unas zapatillas. Y en la mano portas una hermosa rosa blanca.
Sonrío débilmente, e intento trasmitir con mi mirada, lo que con palabras no puedo decirte, entonces comprendes, la flor cae de tu mano, tu sonrisa se congela y tus ojos se llenan de lágrimas, cae una, cae otra... Y los dos lloramos y... me lanzó calle arriba, pero un silbido me hace parar bruscamente, es un chico que silba dramaticamente una sencilla melódia que se repite una y otra vez entonces cruzamos una mirada, y de repente surge. Dejo escapar una sonrisa llena de esperanza y el me contesta con otra, y sin conocernos me acompaña a mi casa sin una palabra, simplemente con su mirada. Suspiró feliz y me sonrojo.
Y nos despedimos con un beso y acordamos encontrarnos pronto pero todo eso con miradas. Sonrío otra vez...
Y a la mañana siguiente me encuentro una rosa en mi umbral, una rosa blanca y en cada pétalo hay una letra: A-M-O-R. Sonrió otra vez y dejó que los primeros rayos de sol acaricien mi cara dulcemente.

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